Marquesitas: el origen del postre callejero que te encantará
🚀 Lo Esencial
- Concepto clave : Una crepa yucateca que mezcla lo dulce y lo salado.
- Consejo práctico : Pide una marquesita con queso de bola y cajeta en un mercado nocturno de Mérida o Playa del Carmen.
- Dato curioso : El contraste proviene del queso tipo Edam (queso de bola) muy usado en la región.
Crujiente, caliente y ligeramente salada: la primera mordida explica la devoción por las marquesitas.
Visualiza una noche húmeda en Mérida, después del atardecer, plazas llenas de familias y música. Bajo guirnaldas de luces, una prensa caliente cocina una masa muy fina hasta volverla crujiente. En segundos, el vendedor coloca queso rallado (queso de bola), añade cajeta o chocolate y enrolla la pieza en papel. Los niños corren, los turistas prueban y sonríen. Ese instante resume por qué las marquesitas forman parte del paisaje nocturno yucateco.
Sabor y expansión
Las marquesitas seducen por su contraste. La masa lleva harina, huevo, leche y un poco de azúcar, cocida hasta quedar crujiente como una teja. Tradicionalmente se rellena con queso de bola (firme y ligeramente salado) y dulces como cajeta (caramelo de leche de cabra), leche condensada o mermeladas. La mezcla dulce-salada es inmediata y adictiva.
Vinculadas originalmente a ferias y mercados nocturnos, las marquesitas se visibilizaron en Mérida desde mediados del siglo XX. Los vendedores se instalaban cerca de lugares como el Parque Santa Lucía y Paseo de Montejo, y el antojo se volvió un clásico de los paseos vespertinos. En las dos últimas décadas, el turismo y las redes sociales han llevado la marquesita a Campeche, Cancún, Playa del Carmen y Tulum.
Hoy se encuentran marquesitas desde puestos callejeros hasta food trucks y propuestas de restaurantes modernos. Los precios varían según lugar y relleno, generalmente entre 30 y 120 MXN en 2026, manteniéndolas como un antojo accesible.
Raíces y razones
El origen del nombre «marquesita» guarda cierta incertidumbre. Algunos lo relacionan con la idea de elegancia (marquesita como diminutivo de marquesa), una ironía simpática para un alimento de la calle. Sea cual sea la etimología, la receta nace de la historia culinaria regional.
El queso de bola llegó al Yucatán por rutas comerciales europeas y se arraigó en la cocina local durante los siglos XIX y XX. Su textura firme y su leve salinidad combinan muy bien con ingredientes dulces. La marquesita refleja la tradición mexicana de equilibrar sabores y texturas, como ocurre con la fruta y el chile.
En lo práctico, la marquesita es idónea para la venta ambulante: rápida de preparar, fácil de comer caminando y muy adaptable en rellenos. Los vendedores han probado Nutella, Oreo, frutas e incluso versiones saladas, convirtiendo la marquesita en un producto flexible que atrae a públicos diversos.
Tradición y futuro
No obstante, la evolución de las marquesitas muestra tensiones entre lo tradicional y lo moderno. Mientras que muchos vendedores mantienen la técnica clásica y el queso de bola, ha surgido una corriente «gourmet». Chefs y emprendedores ofrecen variantes con mieles artesanales, chocolates premium o presentaciones pensadas para redes sociales.
Paralelamente, la venta ambulante enfrenta regulaciones y presiones económicas. Ordenanzas municipales han limitado en ocasiones los espacios por motivos sanitarios o urbanísticos, empujando a algunos vendedores a formalizarse o a cambiar de sitio. Para los visitantes, esto significa que encontrar la mejor marquesita puede requerir preguntar a locales o seguir las colas.
También hay un desafío de sostenibilidad. Tradicionalmente la marquesita se envuelve en papel, pero hoy el uso de plásticos y empaques desechables se ha extendido. Una pequeña acción es pedir envoltorio solo en papel o llevar servilletas reutilizables, un gesto que ayuda a conservar el encanto de los mercados en la Riviera Maya.
Consejos: pide la clásica con queso de bola y cajeta, cómela recién hecha y busca puestos cerca del Parque Santa Lucía en Mérida, la Quinta Avenida en Playa del Carmen o el Mercado 28 en Cancún. Si te gustan los contrastes, añade plátano o Nutella.
Las marquesitas son más que un dulce: son una postal comestible del Yucatán, enrollada y lista para saborear. Con una sola mordida te llevas un trozo del aire de los mercados y del talento local para combinar sabores.
Gracias por leer y no lo olvides: ¡Disfruta de los momentos de la vida!


