Rucking: el secreto de las fuerzas especiales para quemar calorías sin correr
🚀 Lo Esencial
- Concepto clave : Caminar con carga que eleva el pulso, desarrolla fuerza y quema calorías de forma eficiente.
- Consejo práctico : Empieza ligero, usa una mochila cómoda, y busca tres sesiones por semana.
- Lo sabías : Los militares lo usan para resistencia, pero los civiles ganan movilidad y salud articular.
El rucking consiste en caminar con una mochila cargada. Ese añadido transforma una caminata en una sesión de resistencia y cardio, con un impacto mucho menor en articulaciones que la carrera.
En 2026 la práctica se populariza porque ofrece eficacia sin lesiones. Si vuelves tras una lesión, tienes poco tiempo o simplemente detestas correr, el rucking ofrece resultados claros y sostenibles.
Qué es el rucking y por qué funciona
Añadir peso obliga a los músculos a trabajar más para estabilizar y propulsar el cuerpo. El resultado es una mayor demanda metabólica y una mejora simultánea de fuerza y resistencia.
Al mantenerse el gesto de caminar, el impacto es bajo. Esto permite progresar en cardio y fortalecer la cadena posterior sin exponer las articulaciones a golpes repetidos.
Por qué las fuerzas especiales lo usan
Las fuerzas especiales practican rucking para acostumbrar el cuerpo al porteo de carga, mejorar la resistencia y desarrollar fortaleza mental. Es una técnica útil para soportar operaciones prolongadas.
Su metodología se basa en progresión, variación de terreno y volumen constante. Para civiles, aplicar esos principios lleva a mejoras constantes sin obsesionarse con tiempos o ritmos.
Cómo empezar con seguridad
Domina la postura y la marcha sin carga antes de añadir peso. Comienza con un 5 a 10 % del peso corporal y aumenta de forma gradual, según confort y técnica.
Fíjate en el ritmo, la respiración y el control del tronco. Si aparece dolor articular intenso, reduce la carga o la duración y consulta a un profesional si persiste.
Ejemplos de sesiones
Sesión inicial: 30 minutos en terreno variado con una mochila al 10 % del peso corporal. Ritmo constante y conversacional, dos a tres veces por semana durante un mes.
Plan de progresión: añade 10 minutos por semana o incrementa la carga 2 a 5 % cuando completes cómodamente tres sesiones. Incorpora cuestas e intervalos para aumentar la intensidad sin correr.
Equipo y seguridad
Una mochila resistente con tirantes acolchados y cinturón de cadera mejora la comodidad. El calzado depende del terreno, desde zapatillas planas hasta botas ligeras de senderismo.
Mantén la carga cerca del centro de gravedad y protege la espalda con material blando. La hidratación y la prevención de ampollas marcan la diferencia en recorridos largos.
Nutrición y recuperación
El rucking exige como cualquier trabajo de resistencia. Prioriza proteínas y carbohidratos de calidad tras sesiones largas para favorecer la recuperación muscular.
Incluye días de descanso y trabajo de movilidad para prevenir tensiones en caderas y espalda baja. Dormir bien acelera la adaptación y reduce la fatiga acumulada.
Incorporar el rucking a tu vida
El rucking es versátil: uso como desplazamiento activo, aventura de fin de semana o sesión planificada. Combina bien con fuerza y movilidad para un programa completo.
Su gran ventaja es la sostenibilidad. El progreso es claro, la técnica reaprende rápido y la motivación se mantiene porque verás resultados sin sufrir impactos innecesarios.
Gracias por leer y no lo olvides: ¡Disfruta de los momentos de la vida!


