Del mar al plato: embarque con los últimos pescadores artesanales de Mentón
🚀 Lo Esencial
- Concepto clave : La pesca artesanal prioriza la calidad y la biodiversidad.
- Consejo práctico : Compra pescado temprano en el puerto de Mentón y pregunta a los pescadores cómo cocinarlo.
- ¿Lo sabías?: Chefs reconocidos, como Mauro Colagreco de Mirazur, valoran las capturas locales.
El amanecer es casi un rito.
En el muelle de Mentón, junto al puerto, se desenredan redes y se revisa el hielo. Hay olor a mar y a cítricos; los limoneros en las terrazas reflejan la fusión de sabores del lugar. Un pequeño pointu, con la pintura gastada por la sal, se mece mientras la tripulación clasifica anchoas, lubinas y alguna dorada. Las conversaciones son prácticas y salpicadas de consejos de cocina.
Al compás del mar
La pesca artesanal aquí se practica con embarcaciones pequeñas y artes de pesca selectivos. La prioridad es capturar bien y preservar los fondos marinos, no sacar grandes volúmenes.
Desde finales del siglo XX, el número de pescadores artesanales en la Costa Azul ha descendido. En Mentón, sin embargo, persisten equipos que desembarcan a diario, venden directamente y mantienen la trazabilidad del producto.
Las capturas varían según la temporada: anchoas y sardinas en primavera, lubina y dorada en verano. Las praderas de posidonia cercanas contribuyen a la reproducción de muchas especies, lo que favorece la pesca sostenible cuando se respeta.
Raíces y redes
La pervivencia de la pesca artesanal se explica por la fuerte relación entre el mar y la comunidad. Mentón fue antaño un pueblo de pescadores; hoy esa memoria alimenta mercados y platos locales.
La gastronomía impulsa la valorización. Mirazur, con Mauro Colagreco, atrajo atención mundial en 2019 y reforzó la demanda de productos locales por parte de chefs que buscan sabor y procedencia.
No todo es fácil: regulaciones, costes de combustible y mantenimiento, y la presión urbanística debilitan la actividad. Muchos jóvenes dudan en continuar la tradición.
Del puerto al plato
Existen tensiones. El turismo pide pescado fresco, pero también presiona el litoral. Las restricciones pesqueras protegen bancos, pero necesitan medidas que acompañen a los pescadores artesanales.
Sin embargo, surgen iniciativas: ventas directas en el muelle, acuerdos con restaurantes y proyectos comunitarios que acercan el pescado al consumidor final. Todo contribuye a la viabilidad de la pesca local.
Consejo práctico: madruga, ve al puerto y habla con los pescadores. Pregunta por el lugar de captura y por una sugerencia de preparación. Una receta sencilla: lubina a la parrilla con limón de Mentón, aceite de oliva y una pizca de sal. Así se conserva la frescura del mar.
Gracias por leer y no lo olvides: ¡Disfruta de los momentos de la vida!


