¿Tenían los mayas una astronomía avanzada?
A lo largo de la Riviera Maya y Yucatán, los edificios de piedra, las estelas talladas y los códices supervivientes contienen pistas sobre una sofisticada tradición de observación del cielo. Los arqueólogos y astrónomos ahora leen estas pistas a la luz de alineaciones precisas, tablas astronómicas y arquitectura de observación.
Este artículo revisa la evidencia: observatorios como El Caracol, ciclos de calendario y códices que registran Venus y eclipses, y herramientas modernas como LiDAR que han aclarado líneas de visión antiguas. Para un contexto más amplio sobre el paisaje arqueológico de México, consulte National Geographic: México.
Observatorios y Arquitectura Astronómica
Estructuras como El Caracol en Chichén Itzá sirvieron como algo más que monumentos: sus curiosas ventanas y torres redondeadas se alinean con eventos celestiales. Las líneas de visión señalan solsticios, equinoccios y salidas de estrellas importantes, lo que permite a observadores capacitados rastrear los cambios estacionales.
A lo largo de la región, se ubicaron plazas y pirámides para capturar fenómenos solares como la serpiente de sombra en El Castillo, una dramática demostración de alineación intencional. Estas elecciones arquitectónicas sirvieron como instrumentos al aire libre para los astrónomos reales y especialistas en rituales.
Calendarios, Códices y Conocimiento Estelar
Los mayas desarrollaron calendarios entrelazados (la Cuenta Larga, el Tzolk'in y el Haab) que requerían observaciones astronómicas precisas. El Códice de Dresde, uno de los pocos manuscritos que se conservan, contiene tablas detalladas de Venus y predicciones de eclipses que muestran un mantenimiento sistemático de registros y pronósticos.
Estos registros demuestran no sólo habilidad de observación sino también sofisticación matemática: los mayas produjeron intervalos precisos y podían predecir ciclos esenciales para la agricultura y la práctica ritual. Para obtener una descripción académica concisa, consulte Astronomía maya (Wikipedia).
Evidencia arqueoastronómica: alineaciones y registros
El trabajo de campo y los estudios arqueoastronómicos han confirmado que muchos sitios mayas fueron orientados intencionalmente para marcar eventos solares y lunares. En Chichén Itzá, el fenómeno de la sombra del equinoccio y en Uxmal y otros sitios las alineaciones con Venus y los puntos del amanecer refuerzan un patrón de planificación celeste.
Estudios recientes combinan cartografía arqueológica con software de planetario para simular cielos antiguos, revelando cómo las estelas y los templos servían como marcos de observación. Estos enfoques interdisciplinarios, que combinan arqueología, astronomía y antropología, dan peso a las afirmaciones de una práctica de observación avanzada.
La investigación moderna y el legado vivo
Tecnologías como LiDAR y la teledetección han expuesto estructuras ocultas y líneas de visión en toda la jungla, ampliando el conjunto de datos para arqueoastronomos e historiadores. Desde la década de 2010, este trabajo ha transformado nuestra comprensión de la planificación regional y la ubicación intencional de centros ceremoniales.
Más allá del debate académico, el conocimiento celestial maya continúa influyendo en las comunidades modernas y el turismo en la Riviera Maya. Los visitantes ahora pueden experimentar los sitios con interpretaciones actualizadas mientras los académicos perfeccionan las líneas de tiempo y las técnicas que muestran que los mayas eran, en muchos sentidos, observadores avanzados del cielo cuyas prácticas vinculaban la ciencia, los rituales y el poder.
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