Comprender el bienestar: de la definición a la aplicación práctica

Por Rédaction ELM 28/12/2025 1 900 vistas

El bienestar se puede definir como un estado de equilibrio entre el bienestar físico, mental y social. Es a la vez un sentimiento personal y una condición determinada por factores externos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el “bienestar” abarca la calidad de vida y la capacidad de los individuos y las sociedades para contribuir al mundo con significado y propósito.

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Además, la OMS afirma en su constitución que “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no consiste únicamente en la ausencia de enfermedad o dolencia”. En otras palabras, el bienestar no es simplemente la ausencia de sufrimiento: es un estado positivo de florecimiento general.

Una noción multidimensional

El bienestar se describe como “una combinación compleja de factores de salud física, mental, emocional y social de una persona” según Better Health Victoria.

De hecho, investigaciones recientes establecen que el bienestar integra dos dimensiones principales. Uno subjetivo (cómo se siente la persona, su satisfacción vital) y el otro objetivo (sus condiciones de vida, su salud, su seguridad).

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Así, un individuo puede tener buenas condiciones materiales pero no sentir bienestar. Especialmente si su valoración personal o sus emociones son negativas, y viceversa.

Subjetivo versus objetivo: un equilibrio esencial

A nivel subjetivo, el énfasis se pone en los sentimientos del individuo, sus emociones positivas y negativas y su juicio general sobre la vida. El bienestar subjetivo incluye la satisfacción con la vida y el equilibrio entre emociones positivas y negativas.

A nivel objetivo, el bienestar se refiere a indicadores mensurables: ingresos, salud, seguridad, condiciones de vivienda, relaciones sociales, etc.

La dimensión objetiva nos permite situar el bienestar en un contexto social y material, mientras que la dimensión subjetiva refleja la experiencia personal.